martes, 2 de abril de 2013

¿SERÍAS CAPAZ DE MATAR A ALGUIEN?


EL EXPERIMENTO DE STANLEY MILGRAM

EL PELIGRO DE LA OBEDIENCIA

En los años 60, Stanley Milgram realizó un estudio psicológico que desveló que las mayoría de personas corrientes son capaces de hacer mucho daño, si se les ordena hacerlo.
La idea surgió en el juicio de Adolf Eichmann, en 1960. Eichmann fue condenado a muerte en Jerusalén por crímenes contra la Humanidad durante el régimen nazi. Él se encargó de la logística. Planeó la recogida, transporte y exterminio de los judíos. Sin embargo, en el juicio, Eichmann expresó su sorpresa ante el odio que le mostraban los judíos, diciendo que él sólo había obedecido órdenes, y que obedecer órdenes era algo bueno. En su diario, en la cárcel, escribió: «Las órdenes eran lo más importante de mi vida y tenía que obedecerlas sin discusión». Seis psiquiatras declararon que Eichmann estaba sano, que tenía una vida familiar normal y varios testigos dijeron que era una persona corriente.
Stanley Milgram estaba muy intrigado. Eichmann era un nombre normal, incluso aburrido, que no tenía nada en contra de los judíos. ¿Por qué había participado en el Holocausto? ¿Sería sólo por obediencia? ¿Podría ser que todos los demás cómplices nazis sólo acatasen órdenes? ¿O es que los alemanes eran diferentes?
Un año después del juicio, Milgram realizó un experimento en la Universidad de Yale que conmocionó al mundo. La mayoría de los participantes accedieron a dar descargas eléctricas mortales a una víctima si una persona de autoridad se lo ordenaba o presionaba para hacerlo.





ME DOY PERMISO PARA



ME DOY PERMISO PARA...




Me doy permiso para separarme de personas que me traten con brusquedad, presiones o violencia,
de las que me ignoran, me niegan un beso, un abrazo...

No acepto ni la brusquedad ni mucho menos la violencia aunque vengan de mis padres o de mi marido, o mujer.
Ni de mis hijos, ni de mi jefe, ni de nadie.
Las personas bruscas o violentas quedan ya, desde este mismo momento fuera de mi vida.

Soy un ser humano que trata con consideración y respeto a los demás. Merezco también consideración y respeto.

Me doy permiso para no obligarme a ser “el alma de la fiesta”, el que pone el entusiasmo en las situaciones, ni ser la persona que pone el calor humano en el hogar, la que está dispuesta al diálogo para resolver conflictos cuando los demás ni siquiera lo intentan.

No he nacido para entretener y dar energía a los demás a costa de agotarme yo: no he nacido para estimularles con tal de que continúen a mi lado.
Mi propia existencia, mi ser; ya es valioso.
Si quieren continuar a mi lado deben aprender a valorarme.
Mi presencia ya es suficiente: no he de agotarme haciendo más.

Me doy permiso para no tolerar exigencias desproporcionadas en el trabajo.
No voy a cargar con responsabilidades que corresponden a otros y que tienen tendencia a desentenderse.
Si las exigencias de mis superiores son desproporcionadas hablaré con ellos clara y serenamente.


(Continúa leyendo...)

lunes, 1 de abril de 2013

¿Cuándo acudir a un psicólogo?


¿Cuándo acudir a un psicólogo?

No existe una norma fija para determinar cuándo es el momento de acudir al psicólogo para solicitar ayuda, ya que un problema puede afectar de forma distinta a cada persona, por tanto es algo puramente subjetivo. De hecho muchas veces no depende tanto del problema en sí, como del hecho de considerar que no tenemos recursos suficientes para enfrentarlo o solucionarlo solos.

Debemos acudir al psicólogo cuando detectamos que uno o varios problemas bloquean, entorpecen o dificultan en exceso nuestra vida, inundándola de sensaciones desagradables y malestar, impidiéndonos gozar de sus aspectos positivos o placenteros.

En ocasiones, creemos que somos capaces de "salir de ésta" solos, y que lo único necesario es serenarnos y darle tiempo al tiempo. Pero a menudo, determinados problemas no se solucionan solos ni fácil ni rápidamente si no es con ayuda de un profesional.

Pedir es tan necesario como dar. No confundamos la autonomía o la autosuficiencia a la hora de gestionar nuestras vidas con la negativa a solicitar la ayuda de otras personas en un momento dado para conducir esas acciones a buen puerto.

Recordemos que la Salud, según la Organización Mundial de la Salud, es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no únicamente la ausencia de enfermedad.

 El psicólogo es, simplemente, un experto en salud mental que actúa como asesor y acompañante y que intentará ayudarnos a que consigamos (siempre por nosotros mismos y desde nosotros mismos)  mayor  bienestar y estabilidad, dotándonos de estrategias y herramientas útiles para manejar y solucionar los problemas presentes y prevenir o resolver los futuros, aumentando la seguridad en nosotros mismos, así como propiciando un mejor discernimiento en la búsqueda de soluciones y potenciando nuestra autoestima.



La Ansiedad Generalizada y las Preocupaciones


El Trastorno de Ansiedad Generalizada es el trastorno de ansiedad más frecuente de todos. Es por ello objeto de gran interés desde un punto de vista clínico, sanitario y social. Su prevalencia global es del 5%; sin embargo, sólo un 25 % de los pacientes que lo sufren busca ayuda, y además esto, cuando sucede, suele ser tarde, generalmente a los 35-40 años, cuando a menudo han transcurrido más de 10 años desde el inicio del problema, casi siempre derivados por su médico de cabecera por problemas asociados a los que no se encuentra causa de tipo físico, como insomnio, dolores musculares, cefaleas, fatiga excesiva...

La razón por la que los pacientes tardan o no llegan a solicitar ayuda psicológica es debido a que es un trastorno menos incapacitante que otros (como el Trastorno Obsesivo-Compulsivo o el Trastorno de pánico), así como por la creencia ampliamente extendida de que forma parte de su "personalidad". Los pacientes a menudo afirman que ellos "simplemente son así" y que "han sido así siempre", creen que es su forma de ser y por tanto consideran que no es algo modificable.

Este trastorno es más frecuente en mujeres que en hombres (aproximadamente, 60% mujeres, 40 % hombres, al menos en el mundo occidental). Se inicia normalmente en la edad adulta joven (18-30 años) y la duración media de los episodios se encuentra en torno a los 10 años, con fluctuaciones en la presentación e intensidad de los síntomas durante ese tiempo.

Pero, ¿qué caracteriza al trastorno de ansiedad generalizada?


miércoles, 10 de octubre de 2012

¿Podemos auto-hipnotizarnos? La psicoterapia autógena


Esta vez quiero compartir con vosotros un tipo de técnica aún poco extendida en la práctica clínica psicológica y sin embargo, con muchísimo potencial e importantes beneficios.  Te adelanto que, resumiendo de una forma un poco rústica, podría decirse que es una mezcla entre meditación e hipnosis. Estoy segura de que te va a interesar. 

A mí me interesa por muchas razones, pero me llama especialmente la atención un aspecto: uno de sus puntos clave es la aceptación y la concentración pasiva, que se relaciona directamente con un no-control, lo cual es opuesto a la más extendida idea de nuestra sociedad y de la mayoría de las terapias, que es buscar a toda costa un control. Querer controlar algo supone oponerse y luchar contra ello,  pero en muchas ocasiones lo único que se logra es un aumento de aquello que intentamos controlar y una prolongación del sufrimiento, y en la práctica clínica, dificulta el progreso terapéutico.

¿Quieres saber más sobre esta técnica? ¿Te interesa conocer sus efectos?

Seguro que sí. 

¡Pues sigue leyendo!




viernes, 21 de septiembre de 2012

¿Qué señales indican que una pareja no va bien?



John M. Gottman llevó a cabo una investigación durante diecisiete años con miles de parejas voluntarias. Estas debían pasar un fin de semana en el “laboratorio del amor”, que no era otra cosa que un apartamento donde debían actuar de la forma más natural posible, como si estuvieran en su propia casa, mientras se les grababa y observaba mediante espejos unidireccionales, a modo de “Gran Hermano”, así como también se registraban medidas psicofisiológicas que pudieran indicar tensión o relajación.

Como resultado, Gottman encontró que se daban siempre ciertas características comunes en la forma de interactuar y de comunicarse de aquellas parejas infelices e insatisfechas con su relación. Hay algunas señales, que van más allá del mito de la “falta de comunicación”, que indican que en una pareja hay problemas. Tanto, que según este autor, permiten predecir en un 91 % si un matrimonio triunfará y permanecerá unido, o fracasará y se separará tarde o temprano.



       ¿Quieres saber cuáles son estas señales?